Muy cada tanto muerdo la banquina
Muy cada tanto el viento cambia
Y la racha termina.
Cada tanto pido
Cuando los hombros me pesan
Otra ilusión más evaporándose en la mesa.
Otros ratos que se pierden
Y otros ratos que se regalan
No vi la señal a tiempo
Y la partida se me escapa.
Acorralado y contra las cuerdas
Hay que mentir, y sálvese quien pueda.
Perdido en las malas, sin remontar
Vencido de mano, apretando los dientes
Y el pecho me grita que a empardar no llego
Mi última bala:
Barajar y dar de nuevo.
