Canción barroca IV

De valijas y aviones, de montañas y playas

Aquel año aciago, inconcluso, sin prosa

Sincronizamos los fustes como un límpido velcro

Los minutos abyectos nos jugaron en contra

Por un sinuoso desfiladero de muerte y horrores

Caminamos sin vernos, ¡ay, deletérea obra!

Entre castillos y torres los relojes huían

Sobre iglesias flanqueadas cayeron góticas gotas

Y en el imperio sinfónico bailamos mil valses

Y la ópera dio cuenta de tu diáfana estrofa

Pulsiones de vida y palabrería adyacente

Despedida y promesa a subterráneas deshoras

No fuimos los mismos en estos lares baldíos

La sórdida noche transcurría en la alfombra

Fui esclavo mortal de tu silencio y del mío

Y después te perdí, y solo me queda tu sombra

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