Canción barroca III

Cierro los ojos y percibo tus trazos

Mientras sigo amagando con saltar al vacío

El afuera no existe, la oscuridad se desvanece

Si el tiempo se atasca, día o noche es lo mismo

Apurando los pasos te crucé sin buscarte

Fui testigo allegado al azar y el olvido

El incordio fugaz es el contrapeso aceptado

Aunque sordo quedara te prestaría mi oído

La insuficiencia es lenguaje y religión el cuidado

A la alegría amarga pleitesía rendimos

Desaforados de música y henchidos de luces

Buceando en tu vientre me encuentro a mí mismo

La límpida angustia nos prepara la mesa

El ahínco está intacto y el deber destruido

Sin mirar atrás dejaste un oasis

La verdad nos esquiva y se esconde en los libros

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