Cierro los ojos y percibo tus trazos
Mientras sigo amagando con saltar al vacío
El afuera no existe, la oscuridad se desvanece
Si el tiempo se atasca, día o noche es lo mismo
Apurando los pasos te crucé sin buscarte
Fui testigo allegado al azar y el olvido
El incordio fugaz es el contrapeso aceptado
Aunque sordo quedara te prestaría mi oído
La insuficiencia es lenguaje y religión el cuidado
A la alegría amarga pleitesía rendimos
Desaforados de música y henchidos de luces
Buceando en tu vientre me encuentro a mí mismo
La límpida angustia nos prepara la mesa
El ahínco está intacto y el deber destruido
Sin mirar atrás dejaste un oasis
La verdad nos esquiva y se esconde en los libros
