Canción barroca II

Donde en el ocaso del tiempo otorgado

El final del camino el umbral no desvía

Las pulsiones vitales serán intentos fútiles

La génesis se acerca, fatal y sencilla

El abadón comparece con ínfulas lóbregas

De ancestral maquillaje y de joyas torcidas

Cualquier refugio será un ensayo fatuo

De acunar en el pecho una esperanza perdida

Ni la mayor bonhomía garantiza dispensas

Ni la más elevada soberbia científica

Distraerá el destino y su premio póstumo:

El sempiterno reposo de la ergástula fría

Cual epílogo de un libro con final anunciado

Y un segundo antes de entender qué es la vida

Se rinden los párpados como velos gastados

El último suspiro… y la noche infinita

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