Donde en el ocaso del tiempo otorgado
El final del camino el umbral no desvía
Las pulsiones vitales serán intentos fútiles
La génesis se acerca, fatal y sencilla
El abadón comparece con ínfulas lóbregas
De ancestral maquillaje y de joyas torcidas
Cualquier refugio será un ensayo fatuo
De acunar en el pecho una esperanza perdida
Ni la mayor bonhomía garantiza dispensas
Ni la más elevada soberbia científica
Distraerá el destino y su premio póstumo:
El sempiterno reposo de la ergástula fría
Cual epílogo de un libro con final anunciado
Y un segundo antes de entender qué es la vida
Se rinden los párpados como velos gastados
El último suspiro… y la noche infinita
