Cada noche se tensa el cuerpo
Ante la inminencia
De una segunda copa.
Siempre listo para una, para tres o más
Pero nunca para ese par de cristales.
Es la agobiante y fatal certeza
De que esto termina después de terminar.
Que no se vea
No quiere decir que no exista
Pero en el fondo sé que llegará el día
Y tendré que beberme de un trago
El veneno en esa segunda copa.
